La batalla verbal entre Hernán Barcos y Alex Valera no pasa desapercibida. Tras el último clásico, la tensión sigue latente y las declaraciones del «Pirata» han encendido la llama, revelando que el delantero de Universitario de Deportes decidió no ser parte de la selección peruana.

Duplica tu depósito hasta $200.000 en apuestas y casinos bono de bienvenida
Un ‘9’ en el ojo del huracán
Como los hinchas ya saben, Valera solicitó no ser convocado por Óscar Ibáñez debido a problemas personales en marzo. El resultado: quedó fuera de los cruciales partidos contra Bolivia, Venezuela, Colombia y Ecuador por las Eliminatorias Sudamericanas 2026.
Nolberto Solano lanza su artillería
El siempre sagaz ‘Maestrito’ no se quedó callado. Sus palabras golpearon como un balón al ángulo: «Lo curioso es que Barcos, quien no juega en la selección, parece estar mejor informado que todos», señaló Solano, subrayando la incongruencia de Valera, quien vestía la camiseta «crema» cada fin de semana.
Solano añadió que lo de Valera es un enigma que ha dejado a más de uno rascándose la cabeza. «Es un chico que viene rindiendo en la ‘U’, pero su ausencia en la ‘blanquirroja’ es algo que se tiene que aclarar pronto», afirmó el entrenador con determinación.

Duplica tu depósito hasta $200.000 en apuestas y casinos bono de bienvenida
Óscar Ibáñez: ¿el capitán del barco peruano?
La continuidad de Óscar Ibáñez al frente de la selección también está en el limbo. Aunque Agustín Lozano parece tenerle fe, ‘Ñol’ advierte que el apoyo debe ser permanente, incluso si el camino se torna pedregoso. «Esperemos que respalden a Ibáñez en este largo trayecto. Las eliminatorias nunca son un camino de rosas para Perú», reflexionó Solano con un toque de ironía.
Finalmente, el ‘Maestrito’ compartió sus ambiciones en su nuevo desafío con la selección sub 23 de Pakistán, donde fue recibido con «flores y ofrendas de oro». «El fútbol es un proceso, un maratón, no una carrera de velocidad. Nuestro primer objetivo es profesionalizar el fútbol en Pakistán», destacó, mostrando su compromiso y visión a largo plazo.
El desenlace de esta intrincada trama todavía está por ver, pero una cosa es segura: el fútbol peruano nunca deja de sorprendernos, como un dribling inesperado que deja al defensa tambaleándose.
