El pasado fin de semana, el debut del delantero francés Allan Saint Maximin en el fútbol mexicano dejó a todos boquiabiertos. Con una gran expectativa alrededor de su llegada a las Águilas del América, el jugador internacional se presentó en la cancha causando furor, y no solo por su talento innato, sino también por su carisma que empieza a ganar el corazón de la afición azulcrema.

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Ese sábado, Saint Maximin no tardó en dejar su huella, poniendo a los suyos en ventaja con un auténtico golazo que se anidó en la red rival como un misil imparable para Camilo Vargas. La jugada fue un ballet colectivo: una serie de toques precisos que culminó con el impactante disparo del francés, que ya se siente como en casa.
Después de realizar un festivo y energético baile, en un gesto de verdadera grandeza, el nuevo ídolo se tomó un momento para reconocer a su compañero Isaías Violante, agradeciéndole públicamente en redes sociales por la asistencia: “Gracias por el pase, mi hermano”, escribió, mostrando así su calidad humana y su humildad—virtudes que encantan a los seguidores americanistas.
Con apenas unos días en Coapa, parece que Allan no solo ha encontrado su lugar en el terreno de juego, sino también en los corazones de la hinchada. Su conexión con el equipo se siente, y los aficionados ya comienzan a soñar con grandes hazañas en la presente campaña. En cada pase, cada drible, el delantero europeo promete seguir creando magia en la Liga MX.
