En un clima encendido, la sombra del racismo vuelve a aparecer en el fútbol brasileño, esta vez de la mano de Ángel Romero, el intrépido delantero del Corinthians, quien en una entrevista candente con ABC Cardinal no dudó en calificar a Brasil como «el país más racista». ¡Todo un torbellino de declaraciones!

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Una Lamentable Rutina de Insultos
Como un mal sueño que se repite, Romero reveló que sufre insultos racistas “a diario”, como si fueran tarjetas amarillas en un partido truculento. «Vivo eso cada día. Discriminaciones, preconceptos, todo tipo de insultos contra mi país y contra mi nacionalidad«, confesó con la valentía de un capitán que no esquiva las patadas, sino que las encara con determinación.
Críticas a la Confederación Brasileña de Fútbol
El aguerrido paraguayo, quien ha defendido los colores del Corinthians en ocho intensas temporadas, no se mordió la lengua al señalar la inacción de la Confederación Brasileña de Fútbol (CFB). Según él, el problema del racismo no es un tiro libre fuera del área, sino una falta que ocurre constantemente en su propio campo: “Se preocupan más por lo que pasa fuera, en Paraguay, en España, en todos lados”, sentencia como un lejano eco en un estadio vacío.
Un Fútbol Dividido por el Racismo Interno
«Son muy racistas entre ellos», declara Romero. En una sociedad futbolística donde la pelota debería ser redonda e imparcial, parece que hay muchos fuera de juego aún por pitar. La franqueza del delantero deja claro que no solo se tensa la cuerda en los estadios, sino también detrás de las líneas blancas.
Ellos se preocupan más por lo que pasa fuera, en Paraguay, en España… Internamente tienen que arreglar eso aquí y después ver lo que pasa fuera
La Solución: Un Partido que Debe Comenzar en Casa
Con la sabiduría de un veterano en esta encrucijada, Romero insiste en que Brasil necesita mirarse al espejo antes de ajustar su formación para el mundo exterior. «Es complicado este tema porque ellos lo tienen bien de antes, no pueden pelear contra eso internamente«, subraya. Es como tratar de jugar al fútbol con los pies atados; hasta los mejores jugadores lo encontrarían imposible.

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En conclusión, el racismo en el fútbol brasileño no es un simple tiro al poste perdido, es un partido de ida y vuelta, donde la victoria solo llegará cuando el país decida atacar de frente este arraigado problema. Internamente, tienen que ellos arreglar eso acá y después ver lo que pasa fuera«, concluye con la firmeza de un entrenador que conoce las debilidades y fortalezas de su equipo.
