¡El Monumental tembló, River rugió! Cuando el «Viejo» Labruna habla, el mundo escucha. En una tarde que quedará marcada a fuego en la memoria millonaria, Walter Gómez hizo su debut con la camiseta de River Plate y ¡qué debut, señores! La gente se amontonaba como ganado impaciente, y el tren que lo traía al ídolo uruguayo no podía detenerse de otra forma que con un estruendoso aplauso celestial.

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El aviso de un sabio: Labruna lo sabía
Antes de que el talento de Walter pisara la cancha, el legendario Ángel Labruna, con esa sabiduría que lo caracteriza y sus canas de profeta del fútbol, ya había lanzado un aviso: «Este muchacho va a poner la pelota donde las arañas tejen su nido». ¡Y vaya que lo hizo! Gómez no solo la rompió, la desgarró. Su habilidad era un torbellino que abrazaba la pelota como un tango crisol suena en el corazón de Buenos Aires.
El debut soñado de Walter Gómez
Con el pitazo inicial, el Monumental se llenó de murmullos y aplausos que se confundían como el viento que baña el río. Walter, con el balón pegado al pie como si tuviera un imán, revoloteó entre los defensores como un colibrí entre las flores.
- Minuto 15: Una jugada con arrestos de epopeya. Gómez recibe la pelota en la media luna del área, con un movimiento magistral que hizo rodar el tiempo como si fuera gelatina, elude dos defensores y, ¡pum!, dispara rasante. ¡Golazo! La redonda besó la red mientras el estadio explotaba de júbilo.
- Minuto 45: Un guiño del destino. Gómez, con el balón en los pies, convirtió los sueños de los riverplatenses en realidad. Asistió a su compañero con un pase que cruzó el campo como una flecha certera, y el Monumental tembló una vez más con otro gol.
Un futuro prometedor
El debut de Walter no solo fue un partido, fue una declaración. El uruguayo dejó claro que está aquí para hacer historia, para ser el faro del equipo y transformar la cancha en su patio de juegos. Como cuando Maradona iluminaba una noche turbia, así brilló Gómez en su estreno. Cuando el «Viejo» Labruna da el visto bueno, los riverplatenses saben que hay que dejarse llevar por el corazón y saltar de alegría como pibes con golosinas. ¡El tren se detuvo y la fiesta comenzó!
Sosténganse fuerte, este no es solo el comienzo de un torneo, es el inicio de una épica riverplatense que promete capítulos inolvidables. ¡Vamos River, que este es tu momento!

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