¡Un clásico de aquellos! En el vibrante enfrentamiento entre San Lorenzo y Huracán, el público vivió una montaña rusa de emociones, y no es para menos. En un partido lleno de chispazos y tensión desde el minuto uno, Luciano Giménez se llevó todas las miradas por un momento que cambiaría el curso del encuentro.

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El codazo que paralizó al estadio
La atmósfera en el estadio era eléctrica, un hervidero de pasiones desbordadas. Corría el minuto sesenta y cinco cuando Giménez, en un intento aguerrido por recuperar el balón, bajó el codo con la gravedad de un rayo furioso. ¡Pum! Ese impacto resonó como un trueno en el campo, dejando a todos con el corazón en la garganta.
La tarjeta roja que desató el furor
El árbitro no dudó ni un segundo, y con un gesto firme sacó la tarjeta roja. La decisión encendió la mecha de la polémica. ¡Qué barullo en las gradas! Los hinchas de ambos bandos explotaron como si fuera la final del mundo. Los jugadores de San Lorenzo, cual toros en plena corrida, rodearon al árbitro reclamando justicia.
Un antes y un después en el partido
Hasta ese instante, el partido era una batalla táctica impresionante, con ambos equipos analizando cada movimiento como si jugaran una partida de ajedrez. Pero el cruce entre Giménez y su rival cambió el paisaje: San Lorenzo tuvo que rearmarse, y Huracán olfateó la oportunidad como un lobo hambriento.
Y así, el clásico quedó marcado por este infortunado episodio, llevándose Giménez los titulares por su inesperada salida. ¡El fútbol argentino nunca deja de sorprendernos!

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