El Mallorca y el Celta empatan en un dramático final

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El Mallorca logró rascar un punto tras empatar con el Celta en un vibrante partido que mantuvo a los aficionados al filo de sus asientos. El momento culminante llegó en el minuto 88, cuando Mateu Jaume, como un mago sacando un conejo de su chistera, aprovechó un rechace en el área para clavar el balón en la red con un toque de maestro. El público, al borde del paroxismo, estuvo a un suspiro de presenciar una remontada épica.
La afición como jugador número doce
El lateral de Petra comentó con emoción: «Jugando en casa, la afición siempre se vuelca con nosotros. Jugar en Son Moix es un plus que nos da alas». A pesar de no lograr el segundo gol, el equipo mostró hambre y ganas. «Esto acaba de empezar y vamos a seguir trabajando para conseguir los tres puntos en el siguiente encuentro», añadió, con determinación propia de un guerrero en plena batalla.
Un punto que supone un respiro
El equipo de Jagoba Arrasate sumó su primer punto de la temporada después de una derrota la semana pasada. «Nuestra afición se lo merece. Hemos hecho una buena pretemporada y al menos este punto es justo», declaró Arrasate, aludiendo a las oportunidades que tuvieron.
Calma entre los cañones
Refiriéndose a la falta de gol, Mateu Jaume envió un mensaje tranquilizador. «Ojalá pudiéramos marcar tres goles cada partido. Hay pocos equipos que logran hacerlo. Confiamos plenamente en nuestros jugadores y los goles van a llegar», concluyó con esperanza y seguridad. Sin duda, el Mallorca no bajará la guardia y buscará con ahínco la victoria en su próximo enfrentamiento.

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