Alejandro Muñiz Ruiz ha tocado el violín desafinado para el madridismo. Desde el estrado de la televisión oficial del club, pasando por la tranquila figura de Carlo Ancelotti, hasta el bullicioso universo de las redes sociales, se ha levantado un auténtico vendaval contra el colegiado gallego.
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La Decisión que Encendió la Indignación
La chispa que encendió la polvorera fue la omisión de una tarjeta roja a Carlos Romero tras una entrada por detrás sobre Kylian Mbappé que dejó sin aliento al estadio. Como un platillo volante en picado, causó una controversia monumental: ¿Cómo no fue expulsado?
El Acta Arbitral y su Enigma
Mientras el madridismo grita a los cuatro vientos teorías conspirativas, el acta arbitral desveló con precisión quirúrgica por qué Muñiz Ruiz optó por solo una tarjeta amarilla. El colegiado explicó que Romero fue amonestado «por derribar de manera temeraria a un contrario en la disputa de un balón«. En las reglas del juego, una interpretación que flotaba en la ambigüedad y que dejó a Romero en el campo.
El Veredicto del VAR
En la sala del VAR, se puso sobre la balanza la decisión del árbitro. Con la regla en una mano y la subjetividad en la otra, se sostuvo el criterio del árbitro sobre una entrada dura pero merecedora solo de una amarilla. Como un equilibrista en una cuerda floja, la interpretación dejó a Romero en juego.
Una Excusa para el Descalabro
La jugada controvertida sirvió como cortina de humo para el madridismo, que no logró perforar la meta de un Espanyol que camina por la fina línea del descenso. El Madrid, miura herido, no halló la senda del gol ante un equipo que busca oxígeno en medio de su tormenta. Así, la polémica se alzó como el último refugio de un equipo que no logró trastocar el destino con su actuación en el campo.